Desde Santander tomamos el Autovía del Cantábrico (A-8) en dirección a Asturias. Antes de llegar a Unquera nos desviamos hacia Puentenansa, Cueva del Soplao. Enseguida nos topamos con Muñorrodero. Nada más cruzar el pueblo tomamos el camino a la derecha, luego hay carteles indicadores. Allí aparcamos y empezamos la ruta. Son unos 7 km de recorrido por la senda que bordea el Nansa, luego para llegar hasta Camijanes hay que andar otros 2 km.
Empezamos la ruta
Efectos de la crecida del río
Mis niños
La madre de las criaturas
Nunca estaré mejor acompañada
Paseras
Haciendo rappel
Pasarelas que bordean el río
Flores silvestres
Ya queda poco
Parte final, frente a la cascada de Suspino
El río Suspino desemboca en el Nansa
Cartel informativo de la ruta
La senda fluvial se acaba a la altura de la central hidroeléctrica de Trascudia. Todavía nos queda 2 Km para llegar a Camijanes. Seguimos las indicaciones.
Con este microrrelato participo en el certamen ENTC (Esta Noche Te Cuento).
Tema: Cañones.
Todavía se percibía, a lo lejos, el ruido de los cañones en
la batalla. Sin embargo, por la radio, habían anunciado el final de la
contienda: «la guerra ha terminado», así acababa el comunicado que leyó el
locutor. Solo un poco más tarde el estruendo cesó. A Primogénito, el pastor, le
daba igual quién ganará, lo único que deseaba era cuidar de sus ovejas en paz.
Pasaron unos días y como era su costumbre bajó a la tasca
del pueblo a tomar unos vinos. Cuando llegó a altura del cementerio escuchó
unas detonaciones. Se acercó con cautela y escondido detrás de un árbol pudo
ver los cañones de unos fusiles apuntar y disparar hacia la tapia del cementerio.
A partir de entonces no iba a encontrar la paz deseada, seguirían más disparos, de
escopetas, de pistolas, oiría gritos y llantos amargos.